Shogunato

Kamakura

En el Período de Kamakura (1192 a 1333) se establecieron firmemente las bases del feudalismo. Este periodo tiene este nombre por la ciudad donde Minamoto Yoritomo instaló la sede de su gobierno militar, comúnmente conocido como el shogunato de Kamakura. Después de su decisiva victoria sobre la familia rival Taira en la batalla de Dannoura (1185), Yoritomo creó su propia administración militar (bakufu) para servir al lado de la corte imperial. En 1192 su autoridad recibió la sanción imperial cuando se le concedió el rango oficial de shogun (dictador militar hereditario). Después de la muerte de Yoritomo en 1199, sin embargo, el poder real en el bakufu fue ejercido por miembros de la familia Hōjō que actuaron como regentes del shogunal durante el resto del período. Dos intentos de invasión de los mongoles en 1274 y 1281 fueron frustrados por guerreros japoneses con la ayuda del “viento divino” (kamikaze) de tifones que diezmaron la flota enemiga. Sin embargo, la tensión financiera impuesta por los esfuerzos de defensa contra los ataques mongoles exacerbó las debilidades internas del régimen. La revuelta del emperador Go-Daigo contra el shogunato de Kamakura en 1331 y las consiguientes luchas entre facciones llevaron al colapso del bakufu en 1333.

La cultura Kamakura se definió en gran medida por el surgimiento de la clase guerrera, que tenía las habilidades marciales y los ideales del deber, la lealtad y la valentía en la más alta consideración. La práctica del ritual del suicidio por destripamiento (seppuku) y el culto a la espada surgieron durante este período. El budismo zen, que enfatizaba la disciplina, la concentración y la acción directa, se volvió influyente al apelar a las sensibilidades de los guerreros, mientras que las nuevas sectas de fe de la verdadera tierra pura y el budismo de Nichiren encontraron seguidores entre la población. En la literatura, las crónicas militares que representaban románticamente las hazañas heroicas, pero a menudo infructuosas, de guerreros famosos se convirtieron en un género importante.

 

Por Angela Cano

Profesora, devoradora de libros, dog lover, deseando viajar siempre que pueda.

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